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Libro: Déjalo ir 

Dejando al lado las emociones difíciles

Screen Shot 2016-07-03 at 11.06.23 AM (2)Por fin esta aquí un proyecto en el que he estado trabajando ya por varios meses. Si me sigues en las redes sociales sabes que llevo tiempo trabajando en este y ahora que está aquí estoy muy emocionada de compartirlo contigo.

Este libro es corto, menos de 100 páginas pero es un libro lleno de tácticas y ejercicios para dejar aquellas emociones difíciles que no nos dejan llegar a nuestra felicidad.

Aprenderás a dejar esas ataduras del pasado que llevas como pesas en los hombros y afectan tu presente.

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Las 5 emociones difíciles  que trataremos son:

  • La ira
  • El resentimiento
  • La frustración
  • La ansiedad
  • El auto-juicio

 

 

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TE COMPARTO UN PEDACITO DE LA INTRODUCCIÓN DEL LIBRO

…Al crecer, a menudo me sentía abrumada emocionalmente, recuerdo que lloraba mucho y me solían decir que era demasiado sensible. Fue muy claro para mí desde pequeña que ser sensible era una emoción que demostraba debilidad, pero por más que traté, no podía escapar de sentirme así.

Mi familia solía cantarme la siguiente canción en el tono de la canción de “El Rey”, música de Vicente Fernández. Me preguntaban:

 

 “¿Alex, que hiciste en estas vacaciones?

y la familia respondía: “llorar y llorar, llorar y llorar”

 

Desde pequeña siempre creí que  ser emocional era una señal de debilidad. Por más que trataba de escapar de la sensación y de ser “fuerte”, era algo difícil de controlar.

Buscaba la perfección en todo lo que hacía.

A medida que pasaron los años y la vida se volvió más difícil y más compleja, los sentimientos de “súper-sensibilidad” no se eliminaron. Al contrario, estaban presentes más a menudo, y la necesidad de esconderlos era aún más fuerte.

 

En la casa explotaba con rabia, con los novios resentía su maltrato, pero tampoco era capaz de alejarme de esa situación, tenía mucho resentimiento.

 

Más adelante, en el trabajo, batallaba con detener las lágrimas en frente de mi jefa ante la posibilidad de la crítica, batallaba las lágrimas hasta cuando veía las películas y propagandas. Yo era muy sensible.

Con tantas emociones reprimidas bajo capas de miedo y vergüenza, las tapaba como más pudiera para que nadie se diera cuenta de cómo me sentía realmente por dentro.

 

A menudo estallaba con ataques de histeria y llanto. Explotaba de la ira y decía cosas de las que después me arrepentía siempre con la primera persona indefensa que estaba a mi alcance, ya fuera un familiar, amigo o novio indefenso.

 

Una dramática historia de angustia y desesperación, era como la erupción de un volcán, con palabras tan hirientes como lava ardiente.  Sentía como si mi yo interior me abandonaba, éste gran monstruo tomaba mi lugar y no lo podía controlar.

 

No tenía las herramientas para manejar mis emociones, así que mi mecanismo de supervivencia era EVITAR, ¡Salir corriendo! Evitar las peleas, evitar las confrontaciones. No podía estar segura que algo no activaría algún sentimiento de ansiedad o dolor, o de que llegaría a perder el control, avergonzarme a mí misma y herir a los demás con mis reacciones.

 

Esta tendencia de perder el control de mis emociones me llevó a temer situaciones sociales, y confrontaciones. Sabía que no era la mejor forma de manejar los problemas, y hasta llegue a hacer esta técnica de “evitar” automáticamente y sin darme cuenta. Lo hacía ya como segunda naturaleza.

 

Aquellos que no saben que es afrontar este sentimiento, suelen decir, ya “Déjalo ir”

No te tienes que poner así…. Déjalo ir, No seas tan sensible…. Déjalo ir, no llores enfrente de tu jefa…. Déjalo ir, no te sientas atacada…. Déjalo ir… en fin, pero:

 

  1. ¿Cómo dejo ir la rabia que siento conmigo misma por el espectáculo que hice al ponerme brava gritando e hiriendo a mis seres queridos? ¿Cómo dejo ir la vergüenza?
  2.  ¿Cómo dejo el sentimiento de resentimiento hacia mí misma, al sentir que no puedo controlarme?
  3.   ¿Cómo no me preocupo que esto? ¿Será la última vez? ¿Y si me pasa de nuevo? ¿Y si me enfado y reacciono incorrectamente? ¿Y si me dan ganas de llorar?

 

Por consiguiente, me sentía mal conmigo misma por no poder cambiar. Me ponía brava a menudo, me frustraba cuando las cosas no salían como quería, me daba ansiedad lo desconocido.

 

Oh.. ya siento el hormigueo en las manos al sentir la ansiedad que viene con el sentido de preocupación al crear los escenarios de “y-que-pasara-si…” y llega la preocupación.

 

¿Y cómo dejo de lado la decepción conmigo misma cuando uno intenta hacer el mejor esfuerzo para “dejarlo ir ” y continuamente se falla a pesar de la continua lucha para lograrlo?

 

¿De verdad? ¿Dejarlo ir? ¡Ojalá fuera así de fácil! Como si fuera simple agarrar esos sentimientos, ponerlos todos en una cajita, amarrarla con una piedra y lanzarla bien lejos al fondo del mal y “Dejarlo ir”.

 

Pero no fue sino hasta los 24 años de edad que tuve que enfrentar un divorcio que empecé a comprender que “déjalo ir” es en realidad un consejo útil. No te creas, no fue una comprensión momentaria, fue un largo proceso, y me hubiera gustado que alguien me dijera el atajo de cómo llegar a él.

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“Déjalo ir” es un concepto abstracto y decir solo esas dos palabras no era suficiente para entenderlo y aplicarlo. Lo que quería es que alguien me dijera en ese entonces cómo aplicar el “dejarlo ir”. Cuál era el paso a paso a seguir.

 

No puedo evitar ser emocionalmente sensible y de haber aprovechado mi sensibilidad para crear este blog. Aprendido a usar diferentes herramientas para ayudar a controlar la ira, el resentimiento, la frustración, la ansiedad y la auto-critica.

 

Ahora sé que no necesito ser un prisionero dentro de mi propia mente, puedo elegir no mantenerme miserable y aplicar lo que he aprendí, puedo “dejarlo ir” y con este libro quiero contarte como tu también puedes hacerlo. 

… FIN DE EXTRACTO DE LA INTRODUCCIÓN …